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miércoles, 15 de abril de 2009

Mujeres Inolvidables

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Era una tarde de lluvia como la mayoría de las tardes en Lanco y estábamos haciendo nada, solo esperando que acabara este nuevo día...
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domingo, 15 de marzo de 2009

La respuesta

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Sentados en el verde pasto de la plaza de Lanco, (se dice la más linda de la Región) se encuentra una pareja, que a la distancia permiten imaginar lo que están viviendo…
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Cuál es la forma de acabar con ella??? Pregunta Catalina a su novio, pero más que una pregunta formal, fue un pensamiento en voz alta… Hace mucho tiempo que son pareja, pero hoy se encuentran distantes, apagados, perdidos en sus propias individualidades (lo normal dentro del comportamiento humano) pero, no es su caso como pareja, porque la mayor parte de los días llegan a ser uno…
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El novio de Catalina le pregunta por lo que acaba de susurrar y ella no responde nada, porque sabe que fue un error dejar escapar esas palabras ante él, que nada puede hacer para ayudarla, ya que, quizá no halla nadie que le pueda responder su pregunta (más que ella misma) Catalina conoce bien a su novio, posiblemente más de lo que él mismo se pueda conocer y podría incluso apostar la respuesta de él, si vuelve a repetir la pregunta…
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Muchas veces le ha planteado este mismo problema, con otras palabras, en otros contextos, en secuencias distintas y la respuesta de su novio siempre ha sido la misma… Interrumpe su pensamiento, la mirada fija de su novio, que acompañado de la pregunta “Que quieres decir con esos murmullos” espera una respuesta. Él siente que ella le esta ocultando algo y sabe que los secretos no son un buen síntoma dentro de una pareja… él espera, respira y espera que la voz de su amada rompa el silencio que lo inquieta, porque sería capaz de entregar su vida porque ella se sienta bien, y Catalina también lo sabe, y por eso lo ama, pero ahora él no pueda hacer nada por ella, que también se siente incapaz de hacer algo por él… En esto pasa el tiempo, nacen niños, mueren personas y ninguno de los dos obtiene respuestas…
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Héctor Mella
Taller de Letras de Lanco
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lunes, 9 de marzo de 2009

Alguno de esos días…

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Sin más animo para detener la inercia que la sostiene, “la pollo” mira a su pequeño hermano vestido de rojo, que llora por no poder sacarse unas sandalias, que no lo dejan sentir el frescor de la tierra y mantienen sus pies prisioneros en un infierno de plástico… ella (la pollo) no hace nada, solo mira y confía en la inteligencia intuitiva (en los humanos funciona hasta cierta edad, y poco a poco, comienza a atrofiarse cuando la racionalidad toma el control de nuestras vidas) que su hermanito esta tratando de aplicar.

El pequeño niño a pesar de sus gritos y pataletas se ve imposibilitado de cumplir sus deseos y desiste de seguir intentando que sus pies descubran el mundo más allá del plástico, sobre todo al ver llegar a su madre, se olvida de su pequeña batalla y se lanza en busca de ella que viene cargada de cosas… “la pollo” sigue simplemente observando y disfruta de ver a su pequeño hermanito colgado de una de las piernas de su madre, pero esto no le alcanza a sacar de su inercia (en lo que aparenta al menos) su madre le habla y ella hace un pequeño gesto y se mantiene en su “estado” estado que es algo así como un miedo a moverse, sabiendo en que hay días que vale la pena no realizar más acciones que las precisas para sobrevivir, porque suele suceder “algunos días” que tu cerebro funciona de forma totalmente inversa a la normalidad y hasta las más simples acciones te pueden resultar totalmente equivocadas (desde una simple operación matemática, hasta como reaccionas frente a algún amigo).
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“la pollo” debe de estar pasando por uno de estos días… porque la otra posibilidad es que se encuentre disfrutando de estar bajo la sombra de un árbol que la protege del sol que quema como nunca, en este verano que a pesar de la llegada de marzo se sostiene y sigue ofrendando días de calor (que una vez llegada la lluvia se anhelamos poder disfrutar) todo esto, sumado a los sonidos que emergen de una guitarra que suena lejos, y a las paz que te ofrece Lanco todas sus tardes, ha logrado que “la pollo” se sumerja dentro de si, entregada a su inteligencia intuitiva…
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Héctor Mella
Taller de Letras de Lanco
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Lanco, Región de los Ríos, Chile
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