miércoles, 9 de diciembre de 2009

Anécdota de los 50': "Susto a la Municipalidad de Lanco..."

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Como la agilidad de Raúl Buholzer para atender sus almacenes, la fábrica de carbón vegetal para el carburo y para hacer los trámites en sus cuatro cuentas bancarias era tan grande que yo no me la explicaba, le pedí a Raúl que me cuente cómo lo hacía. Resultó que el actor principal de esa tremenda agilidad era una moto inglesa de carrera.

A continuación podrán ustedes leer el relato que Raúl hizo de su caballo metálico robótico, el que en un momento de su historia, entre otras gracias, le causó un menudo susto a toda la Municipalidad de Lanco.

“Al volver de estar estudiando en Argentina el Doctorado de Física Teórica, en el año 1953, me casé con Marta, me fui a vivir a Malalhue y tuve una hija”.
“Acostumbrado a comprar en los remates en Santiago mercaderías para los almacenes de mi madre, en una de estas subastas me compré una moto con mucha historia. Según el martillero, con esa moto inglesa, marca Rodge, se había ganado una carrera efectuada en Chile un par de años antes. El famoso corredor inglés la había dejado en el Hotel Carrera de la capital en parte de pago. Como no apareció ese corredor inglés en la fecha oportuna la moto salió a remate. Afortunadamente para mi había muy pocos postulantes y la rematé en muy buenas condiciones. La llevé al sur de Chile colocándola en el carro de equipaje del mismo tren en que yo viajaba ese día hasta Lanco. Retiré la moto del equipaje y me fui en ella a mi casa, cuando llegué a Malalhue noté que la moto tiraba poco. Tenía poca fuerza y estaba echando humo por el tubo de escape. La tuve guardada en el garaje durante unos meses”.
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“Felizmente apareció en el pueblo preguntando por mi un mecánico chileno, Antonio Álvarez, que trabajaba en Buenos Aires. Esto fue una casualidad muy bienvenida. Antonio fue informado que yo era un chileno argentino como él. Él venía a Malalhue en busca de su único tío, ya que sus padres habían fallecido en Argentina. Desgraciadamente le tuve que decir que su tío también había fallecido y que estaba enterrado en el cementerio del lugar. Hablamos muchísimo sobre Argentina y en el momento de despedirse se me ocurrió preguntarle sobre su profesión y salió a la conversación la moto. De inmediato le fui a mostrar la moto y le conté su historia. Él conocía casi todos los tipos de motos, trabajaba precisamente en Buenos Aires en un taller de motos de carrera. Al hacerla andar le diagnosticó rápidamente lo que tenía. Me dio un susto cuando me dijo que el motor había que desarmarlo parcialmente y cambiarle los anillos. Al día siguiente, dicho y hecho, comenzó a desarmarla, le sacó los anillos y me los entregó para que compre de los mismos en Temuco. Me dijo Antonio, -si no hay allí, que me los encarguen a Santiago y si allí no los hubiere, entonces hay que encargarlos a la dirección que yo le di en Buenos Aires-. Mientras tanto le busqué un hospedaje y le di dinero por el trabajo ya realizado. En Temuco no tenían los anillos, por lo que los encargaron a la capital y una semana después Antonio armó la moto con nuevos anillos. Quedó flamante. Según el mecánico, no hay en Chile quien pueda ganarle a correr a esta nueva moto. Pensaba volverse inmediatamente a Argentina, pero yo lo convencí que se quede a lo menos durante ese mes en que yo le había pagado el alojamiento. Se quedó, me arregló la moto y tuvo otros trabajos durante ese período. Antonio fue mi salvación para el arreglo de la moto y la movilización entre mis negocios”.
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“Para aprovechar al máximo la potencia de su motor las motos de carrera de ese tiempo tenían escape libre. Su ruido hacía huir espantados al ganado vacuno y a los equinos, no así a los perros que inmediatamente ladraban y seguían a la moto. En todas las calles, de estos pueblos chicos, se juntaban siempre muchos perros callejeros y cuando ellos se acercaban a la moto, yo debía acelerar aún más. Mi corpulenta moto era todo un lujo en potencia y calidad. Su potente motor y batería hacían que la moto fuese pesada y que también llevase neumáticos relativamente gruesos. El ruido emitido hacía salir con preocupación a las personas de los pueblos chicos a mirar por las ventanas a este insólito vehículo que pasaba tronando por la calle. Como en la zona no habían otras motos la Municipalidad no otorgaba ni exigía patentes. Tampoco era obligación usar casco de protección, ni existía control alguno de velocidad, ni carné de conducir de ninguna clase, ni pagos de permiso de circulación, etc., etc”.
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“En ese tiempo no había una sola moto, aparte de la mía, en toda la región desde Lanco a Panguipulli. Y estos otros tipos de motos especiales de carrera no eran conocidas ni en Temuco, ni tampoco en Valdivia. Mi moto inglesa de carrera despertó tanto interés que aparecieron varios interesados en comprármela, yo ya no la quería ni vender ni cambiar por un auto. Antonio le acomodó un buen y seguro asiento atrás y en él se sentaba Marta para llevarla diariamente a la escuela. Premiaba todos los días con un paseo en moto por el pueblo de Melefquén al mejor alumno de la escuela durante el día donde trabajaba y era directora Marta. Cuando la iba a dejar los alumnos me esperaban correctamente formados. Ellos se esmeraban en ganar este premio, les encantaba la moto quedaban felices después de haberse subido a este ingenio”.
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“Un buen día debí perseguir con la moto al tren Flecha, desde Lanco hasta Loncoche y con un empleado de mis negocios sentado en el asiento de atrás. Luego José se cachiporreaba diciendo que habíamos volado, sin que la moto tocara tierra. Era tal su regocijo que no sentía las piedras y los saltos que dábamos sobre el vehículo. No existían los caminos pavimentados, los caminos eran de ripio y tierra. Sin embargo, al día siguiente de haber salido en la moto conmigo este joven me decía en las mañanas que sentía adolorida la parte trasera, pero mientras viajábamos jamás se quejaba porque le gustaba muchísimo andar en moto. La moto era tan atractiva, que otro de los trabajadores de mi negocio, que era gordito, envidiaba a José por salir conmigo a correr aventuras, las que él contaba ampliadas y corregidas. Yo llevaba a José, porque tenía el peso de un jinete de caballo de carrera”.
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“En una oportunidad que me vino a ver mi amigo Hernán Muñoz, yo me ofrecí para irlo a dejar en moto a Quitratúe, que se encontraba a 80 kilómetros de distancia. El viaje era duro, aún llovía muchísimo y los caminos estaban llenos de posas de agua. Para ir a la casa de los padres de Hernán, lo más complicado del viaje era atravesar la famosa y temible cuesta de Lastarrias. Era muy alta y muy larga, los motores de los vehículos sufrían considerablemente con este enorme esfuerzo. Conjuntamente existía otro problema, era conocido que allí siempre habían algunas pandillas o grupos de malhechores. Estos echaban a perder el camino intencionadamente y cobraban precios prohibitivos por sacar a los autos de los pantanos. Tenían yuntas de bueyes preparadas para sacar a los vehículos que se atascaban en esas posas de agua. Ellos mismos las fabricaban y los autos que esquivaban una posa metían la rueda en la otra. Esta historia yo la sabía, sin embargo cuando íbamos bajando la cuesta con Hernán, cerca de Quitratúe, metimos la rueda delantera en una posa de éstas y salimos inercialmente disparados pegándonos contra el ripio de la carretera e hiriéndonos duramente las manos. Un poco más abajo estaban los tipos con las yuntas de bueyes y como ya conocíamos los malos antecedentes de ellos tomamos la moto y nos fuimos lentamente, en primera, por el pasto paralelamente a la carretera hasta esquivar a estos bandidos. Llegamos a Quitratúe, demorando más de cinco horas de viaje, totalmente embarrados y magullados. Pero estábamos en una edad en que esto no era para nosotros nada más que una pequeña aventura. La señora Sarita, madre de Hernán, quedó muy asustada al vernos llegar en esas lamentables condiciones. Un par de días después me volví a Malalhue por el mismo camino, con mucho cuidado, no tuve ningún problema, demorando sólo un par de horas en llegar de regreso a mi casa”.
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“En otra ocasión, al tratar de girar a la derecha llegando a un cruce de calles, bruscamente a la moto le quedó suelto el pedal izquierdo y yo inercialmente fui despedido cayendo fuera de la calle sobre el matorral de un jardín. La moto siguió su camino, atravesó la calle y fue a parar justamente contra la Municipalidad de Lanco. Quedó con el motor andando y produciendo un ruido infernal a la entrada de este recinto. En la Municipalidad habían dos regidores que estaban muy asustados mirando por la ventana y no se atrevían a salir. El alcalde salió con su cara muy pálida y no sabía como enfrentar el asunto... Oí que el alcalde decía algo a gritos. Me levanté de entre el matorral, ahora escuchando que decía, -¿quién lanzó esta moto contra nuestro edificio?- Dice usted, ¿que yo lancé la moto? Yo no la he lanzado, le refuté, la moto se fue sola para allá. Y por último gritó nuevamente el alcalde, -¡Pare este demonio y váyase de aquí!- Acto seguido saqué la moto, le atornillé el pedal, me subí a ella y me fui. Unas cuadras más allá tuve que parar la moto para reírme a carcajadas del enorme susto que yo le había dado a las autoridades. Yo notaba que este Consejo Municipal de Lanco me respetaba mucho, probablemente porque yo era un comerciante con una cadena de almacenes, por otro lado la producción de carbón era muy voluminosa y además mi esposa era la directora de una escuela”.
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“Afortunadamente no quedé nunca con ninguna pana seria botado en el camino, ya que en esos años todavía ni se soñaba en crear servicios de rescate en carretera, ni en colocar teléfonos de emergencia en los caminos. Yo era Profesor de Física y sin embargo no vaticiné, ni en broma, un futuro con teléfonos celulares, ni la aparición de un servicio de rescate aéreo mediante helicópteros”.
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“Nunca, ningún vehículo me adelantó, ni camiones, ni buses, ni tan siquiera el tren Flecha. Tuve otras caídas y después de esto reduje drásticamente las velocidades. Esta moto produjo en mi un cambio muy grande, de imprudente pasé a ser muy prudente, tanto fue así que después de unos años mis amigos me bautizaron como Prudentito”.
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“A pesar de algunas malas experiencias, la moto resultó ser una solución maravillosa para resolver con rapidez los múltiples problemas que se presentaban en la administración, control y conexión de mis tres almacenes de Malalhue, Melefquén y Huellahue e igualmente fue muy eficaz para atender los múltiples problemas de la fábrica de carbón vegetal. Y como ya decían mi abuelo y mi padre, ¡Confiar es bueno, pero controlar es mejor!”
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Título Original del Artículo:
“Aventuras con mi moto inglesa de carrera”
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Fuente: Historias de Raúl Buholzer M.
http://historiasderaul.blogspot.com/
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Anécdotas recopiladas por Aída María Román.
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sábado, 28 de noviembre de 2009

Tertulia en Familia

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La tarde ayer fue diferente, especial, no por corresponder a una época de florecimiento primaveral, sino por lo gratificante que significa una nutrida participación de la juventud en el encuentro entre Lanco y Malalhue.
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Malalhue, “lugar de corrales” en dialecto mapuche-wijiche, es una localidad distante unos 25 kilómetros de Lanco, “aislamiento” que ha favorecido el cultivo de cultura e identidad propias. A partir de la cohesión de las personas culturales se conforma “Malalhue Siembra”, organización que logra la administración de su Casa de la Cultura. Y es en este espacio que se ha forjado un primer acercamiento en torno a las letras, el arte y la cultura de estos dos importantes polos urbanos comunales.
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El acontecimiento cultural, ha sido organizado por el “Taller de Letras de Lanco”, presidido por Héctor Mella, quien ha manifestado la importancia de fortalecer lazos y mantener actividades conjuntas en el tiempo.
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Los participantes, aglutinaron las más diversas expresiones: composición musical; interpretación vocal e instrumental; canto popular; folclor; hip hop; poesía; relato de identidad local; radio; títeres; teatro; pintura y fotografía.
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Los adultos, han coincidido en la importancia del interés de la juventud en la cultura, manifestándoles que perseveren frente a las adversidades, abriendo espacios, organizándose y descubriendo-cultivando, permanentemente sus potencialidades.
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Abelardo Ortega, presidente Agrupación Malalhue Siembra; Jaime Troncoso de Radio Comunitaria Malalhue; Elvis Soto, integrante dúo los Amantes de Sur y Nerys Mora, gestora cultural; son los anfitriones que se han manifestado muy contentos con esta actividad que, tiene el valor de re-conocernos y fomentar en los jóvenes el gusto por las letras, ya sea en poesía, composición o interpretación musical.
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jueves, 19 de noviembre de 2009

Salud Intercultural: Estudiantes de Enfermería, Facultad de Medicina UACh, conocen experiencia en Lanco

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Bajo un acuerdo de respeto y reconocimiento mutuo, la salud intercultural o interculturalidad en salud, se relaciona con un modelo coordinado y cooperativo entre dos o más culturas, interactuando en nuestro caso, la medicina mapunche y la occidental que, conviven en un espacio geográfico: la comuna de Lanco.
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Específicamente, la relación es entre los pacientes mapunche y no mapunche que, solicitan al médico del Consultorio Municipal de Malalhue u Hospital de Lanco, ser derivados a la “Küme Mongen Ruka-Casa de la Buena Salud”, para ser atendidos por la médica.

Una aproximación al concepto de “küme mongen”, podría ser el estar en equilibrio y armonía, es el estar bien y no padecer "kutran-enfermedad". Se fundamenta en las formas de prevención y reflexionar lo que se hace. Todo esto se traduce en el respeto que se debe tener a la "Ñüke Mapu-Madre Tierra", contacto con la naturaleza, equilibrio físico y espiritual; buena crianza de los hijos y vivir con el apoyo de Dios. Vida buena, armonía personal y familiar: "küme küpanche-familia buena y feliz".

En el recinto Hospital de Lanco, los estudiantes de Enfermería, han tenido la oportunidad de conocer el espacio de la "Küme Mongen Ruka” y la experiencia de Margarita Ñanconahuel, médica mapuche.
La “kimche zomo-mujer sabia", ha adquirido su conocimiento a través del “küpal-ancestros” y es portadora del “kimun kumen mongen-conocimiento de la medicina”.

Paso a paso y con algunas dosis de humor, va explicando el proceso desde que llegan los pacientes derivados por los médicos; la determinación de "kutran-enfermedad" a través de los orines; el ceremonial para la obtención de los "lawen-remedio"; las propiedades de cada planta; su utilización en friegas o infusiones; su relación con la naturaleza y "Wenu Mapu Chao-Dios". Asimismo, responde a cada una de las preguntas de los alumnos, orientadas a la cantidad de pacientes atendidos y enfermedades tratadas; entre otras.

Alicia Nahuelpan, asistente de la kimche, realiza los saludos protocolares y la presentación de los anfitriones: "lonko-cabeza de comunidad" Enrique Nahuelpan de Lilcoco, directorio Asociación Kallfulikan, profesor Victorino Antilef y mapunche de las comunidades Antilhue, Malalhue-Huane, Panguinilahue y Lilcoco.
Explica, además, la relaciones con el Hospital, FO.NA.SA.-Municipalidad de Lanco y Programa Orígenes-CO.NA.DI.

A su vez, Doraliza Cheuquepan, referente técnico-administrativo del Hospital de Lanco, otorga una cordial bienvenida a los estudiantes y directora que les acompaña, deseando el mejor de los provechos a esta visita.

Posteriormente, Mario Manquepillan, presidente de la Asociación Kallfulikan y partícipe desde sus inicios en este sueño-proyecto, realiza una breve historia del proceso que, desde hace unos cuatro años es realidad, aunque con algunos traspiés, pero exitosa realidad.
Luego se refiere alto porcentaje de plantaciones comerciales en la comuna y la deforestación del bosque nativo, hechos que, estarían influyendo en la escasez de agua y la dificultad para encontrar las plantas medicinales.

La jornada continúa en la “Ruka Txawun-Casa de Reunión” de la Asociación Kallfulikan.


El profesor Victorino Antilef, presenta la ponencia, "noción de tiempo y espacio en la cultura mapunche" en relación a la medicina ancestral.

A partir del pensamiento mapunche -se concibe que- existe un Todo organizado, que contiene lo tangible-físico y lo intangible-espiritual. En "mapuzungun-lengua de la tierra" se designa “Waj Mapu” o “Wajontu Mapu” y en castellano, se puede transcribir como Cosmos o Universo...

María Julia Calvo, directora Escuela de Enfermería, Facultad de Medicina, Universidad Austral de Chile:

…la cultura, creencias, valores… el ver cómo en esta formación que nosotros tenemos, obviamente muy occidental, pero que no está lejana de un aspecto fundamental -para mi- que es el respeto. Si nosotros decimos que respetamos al ser, que respetamos a la personas, necesariamente tenemos que intentar conocer cuál es su visión para poder ayudar bajo esa misma visión. Nunca lo vamos a poder hacer, como lo hacen las personas que están bajo esa cosmovisión, pero nosotros queremos tratar de aproximarnos de manera que, por lo menos, podamos comprender y a su vez, respetar esa visión. Entonces para nosostros es muy importante y la perspectiva que nosostros les podemos dar, ya sea de los textos… es la nada comparado con lo que puede tener una persona que su vida, ha sido bajo determinada visión.
El espíritu (de estar acá) es, cómo nosotros podemos aproximarnos a una determinada forma de conocimiento, que nos permita respetar a las personas (mapuche) y ojalá poder conciliar algunas prácticas, eso generó el interés para que los jóvenes pudieran estar aquí... y estamos muy contentos.


Una estudiante: “En los cinco años que hemos estado en la Universidad, nunca habíamos tenido un acercamiento con la comunidad mapuche. Teníamos una idea muy vaga y creo que es una buena instancia y debería impulsarse más. Ojalá que sea algo de todos los años y poder venir a conocerlos…”

Andrés Barbosa, estudiante de quinto año enfermería, terminó su internado hace un par de semanas en el Hospital de Lanco, se reconoce mapunche y muy involucrado con su Pueblo, especialmente en los temas de salud. A partir de sus propios intereses, ha generado los contactos que hacen posible a casi una veintena de su compañer@s, conocer la exitosa experiencia en Salud Intercultural en la "Küme Mongen Ruka".


Finalmente… una excelente degustación de gastronomía mapunche, los correspondientes intercambios de opiniones y una despedida plena de satisfacciones y proyecciones venideras, para los estudiantes y el Pueblo Mapunche de Lanco.

por Julio Cabezas G.

Artículos Relacionados:

---> Fortalecimiento de la Medicina Mapuche

---> El último GIAP en Lanco
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Publicado en Contenidos Locales-Biblioredes-DIBAM

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viernes, 13 de noviembre de 2009

El último GIAP Mapuche en Lanco

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Palqui, pishco, menta negra, manzanilla, hinojo, toronjil cuyano, chilco, triwe o laurel, son parte de los lawen-remedio de la amplia herbolaría mapuche que, han sido plantados en un compartir de saberes entre comunidades y personas; revelando los diferentes nombres y usos para una misma planta.
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Desde cada comunidad, copartícipe de los Grupos de Investigación y Acción Participante, llegan las lagmienes y peñis con sus plantas medicinales para depositarlas en el huerto de la parcela, propiedad de la Asociación Kallfulikan de Lanco.
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Coordinada por el equipo técnico y la asesora cultural Gladys Millalef, la enriquecedora experiencia, permite dejar un registro básico de las plantas y sus usos medicinales, como también de fotografía.
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En la oportunidad, además, se trabajó en la preparación de una cancha de 120 metros de largo por 6 de ancho que, permitirá efectuar un juego de palín en el mes de diciembre o principios de enero. En esa misma fecha, se dará culminación a todas las actividades, con muestras de gastronomía, talleres de witral-telar, talabartería, metawe-cántaros de greda, realizados durante el año 2009.
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Posteriormente, en la sede de la Asociación Kallfulikan, el antopólogo coordinador, Ivan Ponce, su equipo, asesores mapuche, el directorio electo de la Asociación y las comunidades, realizan la evaluación de la jornada.

Finalmente, se da a conocer los proyectos en cartera y aquellos en ejecución, captando mucho interés el viaje programado para la primera quincena de diciembre: la Gira Técnica al Mercado de La Estepa, ubicado a unos 20 Km. de Bariloche, Argentina.
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"El Mercado de la Estepa es un sistema de desarrollo y cooperación que tiene como fin la erradicación de la pobreza y el resurgimiento de las poblaciones que se encuentran en situación de dependencia y explotación. Se garantiza a los productores condiciones laborales dignas y un salario justo por su trabajo, y a los compradores productos que han sido elaborados en condiciones de dignidad. El precio que se ofrece es aquel que el productor estima es el precio justo Cabe recordar que en este modelo no existen canales intermedios de comercialización puesto que el producto se ofrece de primera mano al consumidor. Estas condiciones de igualdad y transparencia son las que favorecen la mejora de las condiciones de vida de los productores y la autovaloración como parte fundamental de su desarrollo como persona.
El Mercado de la Estepa agrupa hoy a más de 150 familias pertenecientes a la Línea Sur que con gran “Coraje” revalorizan la identidad que llevamos en el alma y que a cada salida del sol se reafirma en un nuevo mensaje de esperanza materializado en el sentimiento de que “...la unión hace la fuerza y … un (buen) corazón…”
(Valeria Baud, Mercado de la Estepa - SurcosPatagónicos).

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Los G.I.A.P. o Grupos de Investigación y Acción Participante, corresponden a la ejecución del PROGRAMA ORÍGENES-CO.NA.D.I. en catorce comunidades de Lanco y en su desarrollo, ha encontrado múltiples retrasos para su financiamiento.

Por Julio Cabezas G.

Ver algunos GIAP anteriores en Comunidades:

Panquinilahue - Nihual Mapu - Centinela - Puquiñe -

Quemchue

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jueves, 12 de noviembre de 2009

Historia Republicana

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Lanco, Región de los Ríos, Chile
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