miércoles, 11 de septiembre de 2013

Esquinas de la memoria

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A partir de una fotografía personal y retazos de la memoria, se reconstruye instantes e impresiones de una época.  El pasado etéreo, vuelve y se materializa en muchas esquinas de calles, sin embargo, lo complejo es cuando esas esquinas de la memoria, se complementan y convergen con el presente.


Esquinas de la Memoria
(sin editar)

por Julio Cabezas García




Desde todas las esquinas de la infancia, surgen tenues reflejos. Es un lapso donde la realidad se mezcla de fantasías y el tiempo es infinito, o una resplandeciente estrella fugaz.
Es el recuerdo de un barrio social, económica, política y arquitectónicamente promiscuo; con aroma a cardenales y magnolias; mezclado con el vaho añejo de los hogares.
Antiguas casas de madera, escondidas bajo tupidas enredaderas; altas fachadas de dos pisos, con ladrillos sin estucar; palacetes de blancas columnas y mansiones con extraordinarios jardines; casonas plagadas de ratones y murciélagos. Edificaciones que albergaban a ancianos empobrecidos, adultos de clase media empingorotada y ricos discretos; con las pertinentes ecuaciones transversales.
Un sector de Providencia, donde los adoquines de la calle, sólo eran perturbados por los choques múltiples y el trote metálico de los caballos.
En este paisaje urbano, hervían matices políticos heterogéneos, pero esta fauna humana, era menos evidente para las mentes en desarrollo. Solo el recuerdo del arrollador bullicio de las cacerolas,  aparece como una profecía en los ecos nocturnos de un tambor siniestro.

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Años antes, había entrado al mundo en una época de convulsiones sociales, pero aún no existía ninguna voz, que hiciera pensar en los sigilosos pasos del terror.  Así, en un ambiente de dogmas y acciones que se radicalizaban y deterioraban la paz social, comencé a fusionarme con los días calenturientos que se vivían en el país: golpes de estado fallidos, colas, lacrimógenas, bombazos, muchos billetes y poca mercadería; mercado negro, chancho chino, paros, cacerolazos y discursos incendiarios...  
Todos querían el poder: unos imponerse con demagogia, otros con populismo, aquellos por complots y otros por las armas.  “Momios” y “upelientos”, sudaban tanta soberbia e intransigencia que, se injuriaban por diarios, radios y televisión; se apaleaban, apedreaban y tiroteaban.  Unos y otros, abrían sus piernas al intervencionismo extranjero. 
Y se generó un verdadero caldo de cultivo para reafirmar la conspiración, incubada en la Armada, Patria y Libertad, la CIA y el presidente de Estados Unidos; incluso antes de asumir Allende.

En este ambiente de razonamientos y hechos virulentos, los cabros chicos del barrio, coexistíamos como una raza aparte.  Indiferentes y con nuestra propia escala de valores: rompíamos las reglas clasistas, prejuicios y fronteras que existían entre adultos.  
Ajenos y sin entender lo que sucedía en el país, nos entreteníamos formando “patotas” para explorar el territorio comunal.  Era una época de amigos, pendencias, fechorías, complicidades, secretos, pactos de honor y muchas trasgresiones. También de alguna mínima aflicción, olvidada con cada nuevo juego: “bolitas”, “monitos”, “trompo”, “volantín”, “pacos y ladrones”, “pichangas” o las “fugaces incursiones sexuales” con las mocosas amigas.

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El golpe militar, quebrantó la institucionalidad democrática.  El barrio, no obstante, conservó el estoicismo, compartiendo en las horas sin Toque de Queda, la apolítica circunspección del saludo.  Invariables, también, se mantuvieron los conflictos intestinos, permitiendo la interrelación del vecindario que, elevaba sus rosarios ante los frecuentes escándalos sentimentales de las “colizas de la esquina”,  los marihuaneros de la otra cuadra, o acusando a los chiquillos “rompe vidrios”; o cuanta copucha sobre hechos que perturbaran la identidad del barrio “medio pelo”.

Un año después, la fingida apatía ante el nuevo orden impuesto, en lo económico, político, social, cultural y psicológico, fue turbada en la proximidad de Fiestas Patrias.  El 14 de septiembre, fue detenido (y desaparecido) Bernardo De Castro, un respetado vecino que realizaba trabajos a máquina y de imprenta.  Precisamente por esas labores lo conocí y a su familia.  Estuve unas tres o cuatro veces en su casa de Francisco Bilbao 1236, quedándome con la imagen de un hombre alto, delgado, gruesos bigotes negros, y poseedor de una conversación que encantaba a sus interlocutores.

Ese mismo mes, comencé a participar –involuntariamente– en tertulias de adultos, organizadas entre seis amigos, cuyos domicilios tenían como eje la Av. Francisco Bilbao. Quincenal o mensualmente, los domicilios se turnaban, desde las inmediaciones de Av. Italia, subiendo hacia Miguel Claro y hasta José Tomás Rider.  
Uno de esos días, entre el alboroto de todas las progenies, el cuchicheo de las mujeres y al fragor etílico de los oradores, se escuchó una acalorada atribución de responsabilidad al régimen militar por la desaparición del vecino Bernardo De Castro.  El silencio fue instantáneo.  La dueña de casa abrió la mampara y se asomó a explorar la calle.  Nadie.  Ya más serenos, comentaron que “se lo llevaron por propaganda”.
La sospecha sobre el régimen, se repitió unos días después del 30 de septiembre de 1974, fecha en que asesinaron al general Carlos Prats en Argentina.  Recuerdo una sola pregunta ¿a quién le conviene más su muerte, a las Fuerzas Armadas o a la UP?

Un mes más tarde, el 04 de noviembre, un nuevo hecho remueve los cimientos del barrio y las tertulias de los amigos: un enigmático personaje, al que conocíamos como “El Turco”, corrió la voz que en la madrugada, arrojaron un cuerpo a la Embajada de Italia. Fue así, como al volver de la escuela, aquel día lunes, percibí inquietud en mi “barrio de viejos”.  Los saludos del vecindario, sólo fueron una mueca rápida flanqueada por un “váyase rápido a su casa”.  Inmediatamente, recordé aquel nuboso martes  del pasado año, día que las tanquetas, enfilaron temprano hacia el centro. Desde ese día 11, se escuchó el tableteo nocturno de las ametralladoras, disparos aislados que, incrementaron la sensación de inseguridad personal. En la línea de tiempo, creo que desde ese momento, nació la desconfianza y el miedo en las miradas de los adultos. Eso lo veo hoy, porque la psicología no existía como área de interés en mis raciocinios infantiles: sólo pensaba que después de almuerzo, debía trabajar. 

El trabajo, esa tiránica exigencia paterna, consistía en “la copia diaria”, un plagio literario desde un periódico, revista o libro, con el fin de mejorar mi ortografía y caligrafía.  Una vez cumplida la obligación, ganaba el permiso para salir a corretear con mis amistades del vecindario.
Sólo se me permitía dos actos de rebeldía momentánea: distraerme con el diccionario o la columna de humor gráfico, en los únicos diarios autorizados por el Régimen y comprados siempre en domingo.

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Nunca entendí el humor de aquella época y me veía en la necesidad de preguntar, aunque en realidad, era una excusa para reír con las explicaciones fantásticas que me improvisaban. Pero, ese día jueves 7 de noviembre, el encubrimiento de lo divulgado desde el lunes por “El Turco”, fue muy similar al film dirigido por Roberto Benigni, “La vida es bella”; aunque desprovisto de todo tono lúdico.  Luego, las   instrucciones fueron precisas: “no te acerques a la Embajada de Italia”. 
La nueva advertencia, abultó la rigurosa lista de recomendaciones: "no converse con extraños", "que no le tomen fotos", “no abra la puerta si está solo”, "no cuente a nadie lo que se habla en la casa". 




Excepcionalmente, se compró El Mercurio un jueves.  La razón era una situación caricaturizada por el dibujante Renzo Pecchenino (Lukas): el homicidio de Lumi Videla.  Con un humor despreciable, se titulaba como “Circo Internacional” el comic que mostraba un cañón, arrojando un cuerpo a la embajada. La leyenda decía: “El fantástico número del proyectil humano disparado sobre los muros de una embajada”.
Antes del golpe, Lumi Videla, conoció a un agente del Servicio de Inteligencia de la Fuerza Aérea. Éste agente, habría realizado algunas revelaciones confidenciales, que fueron traspasadas al MIR por Lumi, y de ahí al servicio secreto cubano.  Este hecho,  fue revelado mientras la torturaban los agentes de la DINA -la policía política y secreta-, quienes, en represalia incrementaron el suplicio.  Se les pasó la mano y la asesinaron.  Al momento de lanzar el cuerpo,  se encontraban asilados en la embajada (la única abierta en Chile), una cuñada del jefe del  MIR Andrés Pascal y Humberto Sotomayor,  ex dirigente.
Entonces, el mensaje tácito de la DINA, iba dirigido a tres objetivos: “atemorizar a la población”, “incentivar a los diplomáticos al cierre de la embajada” y “miristas, esto es lo que les espera”.
La DINA, realizó un mal encubrimiento del crimen, aunque intentando confundir a la opinión pública: vistieron de fiesta y maquillaron el cadáver para arrojarlo a la Embajada.  La prensa “incondicional” al régimen, tomó la versión recauchada por los organismos de inteligencia y publicó sobre un homicidio entre miristas asilados, producto de una orgía en la sede diplomática. 
Lumi Videla no estaba asilada allí, sino secuestrada en el "Cuartel Ollagüe", centro de detención y tortura de la DINA; ubicado mil metros más al Sur, en calle José Domingo Cañas.

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Desde el año 1972, la casa de dos pisos en Francisco Bilbao Nº 1076, era el punto de partida hacia un territorio de dos kilómetros a la redonda: por el este Av. Pedro de Valdivia, al sur Av. Grecia, oeste Vicuña Mackenna y, por el norte el cerro San Cristóbal. Esta amplia zona, incluía donde encontrar a los malos jugadores de trompo y bolitas; árboles frutales; plazas; piletas donde pescar con alfileres; calles  para la pichanga y ventanales para apedrear.  También, conocíamos los quioscos de diarios bajo los cuales encontrar monedas de diez y veinte céntimos de Escudo, para comprar cigarrillos Monza o Liberty: los fumábamos en la casa abandonada de José Tomás Rider esquina Bilbao.  El año ’74, el Escudo cambió a Peso, desaparecieron los Monza con el rostro del Che en la rueda del auto y “el vicio”, evolucionó hacia los “monitos” del álbum Flora y Fauna o del mundial de fútbol. 
El “mapa socio-territorial”, incluía la Embajada de Italia, ubicada cien metros más al sur de mi domicilio.  La sede en calle Miguel Claro Nº 1369, mostraba, parcialmente, a través del verde oscuro portón de fierro, un palacete blanco de tres pisos, atrayendo mi atención una loba que amamantaba dos niños. Antes de la desaparición de esta escultura en bronce, me narraron la mitología de la Loba Luperca y los gemelos que amamantó: Rómulo y Remo.  Otro atrayente misterio, era el parque inaccesible por los altos y gruesos muros, mostrando mezquinamente su follaje. Pero, la curiosidad infantil no tiene barreras, más aún cuando escuchábamos las conversaciones y recomendaciones de los adultos: “hay gente del MIR asilada”... “fueron los escuadrones del régimen” ... “no se acerque a....” 

¡Y lo hicimos!  Lanzamos una pelota plástica a la Embajada.  
Cinco amigos, escalamos el pilar de ladrillos y saltamos al otro lado.  Caímos en un pastizal seco y largo, como aplastado por innumerables pisadas.  Explorando hacia la edificación, se erguían arbustos de troncos retorcidos y frondosos árboles que, daban una sombra agradable a los asientos.  Pronto, invadidos por el miedo, regresamos por dentro hacia la esquina de Elena Blanco con Román Díaz.  Nada más nos atrajo, salvo una torreta de guardia a cuyo costado y adosado al muro, se encontraba un entablado muy similar a los montados en los pinos que colindaban con Av. Pocuro; en la Plaza Inés de Suárez.  Al Toque de Queda, allí  se parapetaban los “pelados” y apuntaban sus fusiles de asalto y ametralladoras a todo lo que se movía.
Tendidos de guata, asomamos nuestras cabezas hacia la calle, especulando si la gente del MIR o los escuadrones del régimen, habrían construido esa tablazón.  Nunca lo supimos. 
Hoy vienen a mi memoria los tableteos nocturnos, o aquella vez que, una mujer corría y gritaba, ensangrentada por calle Bilbao.  Pero en ese entonces, no teníamos capacidad para relacionar hechos, no sabíamos de miristas ni escuadrones del régimen; sólo importaba que la embajada era un nuevo territorio conquistado para nuestras aventuras, tal como la casas abandonadas, las plazas y parques.  Sin embargo, ya “saciado el capricho”, se perdió el encanto y nunca más volvimos.
Esta incursión en la sede diplomática, quedó guardada bajo “pacto de sangre”.  Todos cumplimos porque, no existió un escarmiento colectivo a la patota, como cuando uno relató a su padre las pedradas que lanzábamos a vidrios de casas: “tenían muchos”.

Ya residiendo en Lanco, me enteré que Lumi Videla y Bernardo De Castro,  formaron parte de la lista de persecución, tortura, desaparición y exterminio de la DINA.  El organismo era dirigido por Manuel Contreras Valdebenito, “El Mamo”.  Dice la prensa que vivía en Pocuro con Antonio Varas, sin embargo, creo más acertado en Bilbao con Antonio Varas, frente a un Servicentro Shell y al oeste de la población militar que, tenía como centro la plaza Inés de Suárez.  Ahí, asomábamos la cabeza, en esa hermética residencia de muros crema, y rejas reforzadas con latas café ¿o planchas de fierro? Huíamos a toda carrera, después de realizar morisquetas a unos hombres con boinas negras, ajustados sweters del mismo color; gafas oscuras; pantalones ocres y elasticados a la bota.  Siempre estaban  armados con metralletas, pistolas y corvos.

En aquella época nunca tuve conocimiento que en el barrio, a trescientos metros de mi hogar, vivía el director de la DINA, la “asociación ilícita terrorista” del régimen militar, según dictamen de la Corte Suprema en julio 2010. Tampoco él se habrá enterado de nuestra existencia ni del grupo de adultos que se juntaban a jugar dominó, humedecido al tinto; intercambiando informaciones frescas, para armar hipótesis: “sediciosas para el orden establecido”.  O tal vez, todos estábamos fotografiados y fichados en las gavetas de los servicios de inteligencia.
No se, creo que a todos nos salvó la férrea amistad de los adultos y las exitosas evasiones nocturnas de los controles en Toque de Queda.
Pero, otros no todos tuvieron este mismo destino. 

Desconozco las historias particulares, sólo recuerdo que en el barrio se preguntaba, discretamente, por las misteriosas y repentinas desapariciones.  Nunca más vi al “amigo grande” de la casa estilo alemán, en Alférez Real con Miguel Claro.  Él me tomó la fotografía ese año 1974, este documento que hoy sirve de portada e incentivó a recordar, investigar y escribir este relato.   
Tampoco volví a ver a su vecino que, cazaba palomas a escopetazos y las regalaba a las ancianas indigentes para sus cazuelas. Desaparecieron mis amigos hippies de calle Cano y Aponte con Román Díaz que, escandalizaban a todo el barrio con su olor a cannabis.  Tampoco volví  a ver al italiano, Don Enrique, con su hijo homónimo que, distribuían en triciclo los abarrotes; desde su emporio en Bilbao con Miguel Claro. ¿Y  qué fue del afilador de cuchillos y el organillero?
Así, desaparecieron o emigraron tantos y tantas, cuyas ausencias repentinas, dejaron un vacío en el barrio.

En Chile, se estableció la DINA bajo la autoridad del general Augusto Pinochet y, tuvo como efectos la  represión, persecución, tortura, relegación, exilio, desaparición y ejecución de chilenos, chilenas y extranjeros.  Una de las justificaciones, es la supuesta guerra civil que existió entre 1973 y 1977.  Yo, sólo creo en “un clima” antes del 11-S del ’73 y posteriormente, escaramuzas de guerrilla, como respuesta de quienes estaban siendo exterminados por el régimen. 
La guerra civil, la guerra del Estado contra el Marxismo, son construcciones paranoicas para justificar las aberraciones y la impunidad en el período más oscuro de nuestra Historia nacional.

Hoy, recuerdo las espeluznantes declaraciones del “Guatón Romo” o las justificaciones del “Mamo Contreras” y me pregunto ¿cuántos más?
¿Cuántos más se sienten orgullosos de la DINA, organismo asimilable a la SS, Shutzstaffel,  policía militarizada de exterminio bajo la autoridad de Hitler?

Pudo evitarse los chilenos torturando a chilenos, asesinando a chilenos y desapareciendo a chilenos, y con ello, las tardías peticiones de perdón o las recurrentes soberbias que se vivifican por estos días. 

Pudo evitarse... incluso este relato.


Julio Cabezas García

Lanco – Región de Los Ríos
BIBLIOGRAFÍA:
- Emilio Barbarani, “Chi ha ucciso Lumi Videla”, ed. Mursia, Milán, 2012
- El mercurio, jueves 7 noviembre 1974
- Resoluciones judiciales.

lunes, 1 de julio de 2013

Reflejos de un incendio




Las alegres estridulaciones del grillo se desvanecen, amordazadas por el ulular de las sirenas.
Un coro de quiltros eleva su aullido melancólico a la noche, descorriendo esa máscara de pueblo tranquilo.
Decenas de corazones se contraen palpitantes, reafirmando el temor de vigilia en una calle inundada de pasos rápidos y voces altisonantes: 

– ¡Fuego!  ¡Fuego! ¡Fuego! 

El roído cañón del calefactor a leña, ha liberado el incendio prisionero en una chispa, propagando el fuego por el entretecho a lo largo de las vigas. La vivienda es un volcán que se estremece y ruge, escupiendo una nube de humo negro que repta, como culebra herida hacia la oscura guarida del cielo.

El acontecimiento público –impúdica vitrina de políticos– atrae a la morbosa muchedumbre: se aglutina extática, averigua, comenta, repite lo que otros dicen, fotografía con celulares y obstaculiza para presenciar el siniestro. Retiene el aliento con esperanzas y temores ocultos. 
Otros, se vuelcan a la calle y socorren con sincera nobleza, acogen damnificados,  trasladan mobiliario o transportan electrodomésticos. Pero, en la vertiginosa confusión, florece la sagacidad del ratero, escabulléndose con un indigno trofeo del infortunio ajeno.
...
Con balizas y carros, emerge imponente Bomberos, aquel gigante iridiscente vestido de rojo, amarillo o negro. Surgen órdenes para las maniobras de socorro: carretes y mangueras, ruedan por el pavimento, se acoplan pitones, artefactos de respiración, y en ventanales tiznados de llamas, se posan las escalas.

La sudoración bajo el traje no empapa el valor al Hombre del Fuego, el brazo se fortalece en la protección de la vida y bienes del prójimo.  Su gancho arranca latas, tablas, canaletas, y con el hacha, abre camino por ventanas, derriba tabiques o puertas.
Las burbujas de pintura oleosa, inflaman las paredes cercanas, fragmentos ardientes caen a su alrededor y, los gases tóxicos irradian su cálido aliento mortal. Se asfixia la atmósfera: cianuro de hidrógeno, amoníaco, monóxido de carbono, benceno, ácido sulfhídrico…  
Agotado por el calor y con la cabeza hundida en el humo, busca algún cuerpo entre lenguas de fuego hostil.

Afuera... el grito de una madre, congela y desgarra el alma, atravesando los pechos, con una punzada de miedo:

–  ¡Mi hija! ¡Mi hija!

Entre los oscuros vapores emanados por los boquetes del techo, destaca la figura intrépida del Bombero (una chiquilla se aferra a su cuello).  La voz interna del dolor colectivo, se acalla, y la multitud encanecida por un diluvio de cenizas, exhala el aliento contenido entre sus labios temblorosos.
...
Ruinas humeantes se amontonan en la vereda, junto a las pertenencias inutilizadas por el agua. Muy pronto, el viento, se llevará este olor a tibia humedad. 
Mañana, la familia, con los sueños materiales fragmentados, resurgirá fortalecida desde los mismos escombros del hogar.
 ...
Ahora, el silencio camina con pies de terciopelo por las calles  en penumbra, y los espíritus en paz, sintonizan con aquellas voces sedantes de la Naturaleza.  Croan los sapos barítonos en el Estero Pelleco y, en la intimidad de las habitaciones, el grillo negro de la pared, acuna a su insomne auditorio.
Los pausados golpeteos en el techo, avisan el inicio de la lluvia...


Texto y Fotografía: Julio Cabezas G. 2010 © Todos los derechos reservados
LANCO, Región de Los Ríos - Chile

En Fotografía: Comandante Bomberos de Lanco: Sr. Samuel Roa


sábado, 22 de junio de 2013

En tiempos de We Txipantü



Llueve en Lanco.
Llegó el tiempo de transformación astral, con efectos sobre la Ñuke Mapu-Madre Tierra.  El Antü-Sol está lejano e inmóvil... acaba la temporada de cosechas y se da inicio a la de siembras.  Es la dualidad antagónica complementaria  y cíclica: muerte y nacimiento que revitaliza la cosmogonía ancestral: sagrada y mítica.

Me espera una larga noche en la hospitalidad mapunche.  Un nuevo año de reencuentro en fraternidad y reciprocidad intercultural; apartado del cemento, de la idealización/floclorización estatal y del tozudo intervencionismo político. 

Con barro en los zapatos y mantas pesadas por la lluvia, elevaremos nuestras rogativas de agradecimientos y peticiones a Wenu Mapu Ñuke, Wenu Mapu Chaw y Dios. El entorno ¿lo mencioné? es agreste: hualles, copihues, esteros y vientos que enmudecen al silencio...

Ofreciendo muday a la Tierra, comiendo sopaipillas, apol, ensaladas y  carnes varias, compartiremos armonizando las relaciones familiares y de amistad.  A continuación, al calor del fogón y la vaporosa humareda que enrojece los ojos, compartiremos nuestras historias y reflexiones; con un mate bien cebado.  Los niños, muy cercanos y alertas, simularan jugar.

Recordaremos que el año 1898, en tiempos de We Txipantü, ciento cinco mapunches fueron brutalmente expulsados de Külce Mapu, por representantes de la “civilización”.  Rukas quemadas,  el saqueo de aves, animales y cosechas; nos invitarán a reflexionar en ese Lanco que se hunde (llancün); en esas aguas que mueren (Lan=muerte - Co=agua); gracias a la dominación de la sangre foránea y la corrupción.  Asimismo, meditaremos en todos los derechos secuestrados u oprimidos por tiranos, estafadores, ladrones y oportunistas; amparados en sus comparsas de secuaces, cómplices y encubridores. 
También, abordaremos el sincretismo de la Iglesia Católica con el día de San Juan; o la demonización evangélica; originándose una reinterpretación religiosa y cultural que, causó el olvido del We Txipantü por décadas. ¿Un siglo?
Aún así -concluiremos-, aquí están los descendientes contemporáneos de los antiguos mapunche, revitalizando su cultura e identidad.  Luchando por el cuidado y preservación de la Ñuke Mapu-Madre Tierra que, da la vida al mapunche wijice y a todos nosotros.  Aquí están, fraternizando en su intimidad...

Mientras la noche camina con pasos de gallo, se iniciará el purrún-baile ceremonial.  Luego, nuevos alimentos y bebidas nos estarán esperando para degustar: mültrün-catuto y mote con miel, harina tostada, piñones; pulko machana, y el ya asimilado Kurü Ñadki.

Con los primeros rayos del sol, nos abrazaremos y cada cual saludará a quien corresponda:

Wiñoy Txipantü Peñi
Wiñoy Txipantü Lamngen
Wiñoy Txipantü Pichikeche

La nueva salida del sol... Hermano, Hermana, Niño.


Julio Cabezas García 2013 © Todos los derechos reservados
LANCO, Región de Los Ríos - Chile






jueves, 6 de junio de 2013

Concursos literarios para Lanco

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La importancia de contar con concursos literarios organizados por la I. Municipalidad de Lanco, radica en la promoción de los Derechos Humanos, especialmente la libertad de opinión.

Es una instancia para que las personas, ejerciten la memoria, re-conozcan el pasado y referentes simbólicos; y a partir de allí, construir y modificar o apropiarse de la identidad comunal; esquivando las históricas visiones impuestas y no participativas.

Es una forma de abrir más espacios a la expresión literaria que, permite diversificar democráticamente la visualización de escritores y poetas locales.


“LANCO EN 96 PALABRAS” (Prosa)


Tomando como referencia al concurso literario más masivo del país, “Santiago en 100 palabras”,  nuestra comuna podría iniciar con “Lanco en 96 palabras”, considerando el nonagésimo sexto aniversario el 28 de diciembre.  Al siguiente año,  “Lanco en 97 palabras” y así sucesivamente hasta el Centenario en 2017...

Fecha propuesta recepción trabajos: desde 01 septiembre al 10 de diciembre.


CONCURSO LITERARIO “AURELIO DÍAZ MEZA” (Cuento y Poesía)

  
El Caballero Díaz Meza, fue un investigador histórico, dramaturgo, prosista y uno de los grandes periodistas chilenos.
Su aporte a la comuna de Lanco, se expresa en algunos párrafos del ensayo: “El Parlamento de Coz Coz" de 1907.  El documento no sólo nos guía por los paisajes y lugares del territorio hoy conocido como Lanco, sino que  releva las arbitrariedades, maltratos y usurpaciones sobre los mapuche del actual territorio norte de la Región de Los Ríos y Argentina.
El Parlamento de Coz-Coz, se celebró el 18 de enero de 1907.

Fecha propuesta recepción trabajos: desde 01 agosto al 30 de diciembre.

Julio Cabezas García
Lanco - Región de Los Ríos



Fuente imagen: "Leyendas y episodios chilenos" de Ed. Talcahuano, 1970.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Es el Día del Trabajo...



Es el Día del Trabajo y una vez más las calles de mi pueblo están vacías…

Desde la ventana veo las veredas mojadas, los perros callejeros y alguna bicicleta que pasa.  Me pregunto:
¿cuándo será el día en que los trabajadores marchemos al son de un canto de esperanza, de alegría y de hermandad, gritando con orgullo en este día que nos pertenece?

¿Hasta cuando las autoridades de turno, los jefes apernados, y los que se dicen “personalidades” lanquinas van a ser el centro de una celebración que no es de ellos?
¿Hasta cuándo vamos a quedarnos indiferentes a la escucha de discursos añejos, de sonrisas indolentes y abrazos de protocolo?

¿Cuando vamos a ser los trabajadores los grandes oradores, los que ocupemos las graderías en los gimnasios,  los sitiales en la primeras filas,  los grandes escenarios?

Debemos dejar que nos adulen con un cartón enmarcado, acudir como enajenados a esperar el abrazo obligado y oloroso a colonia inglesa de los concejales.

DESPERTEMOS !!

Seamos protagonistas de la historia del pueblo, seamos los dueños del día que es nuestro, que no  nos amarre la vergüenza de la sociedad acartonada del presente, que no nos amordace la voz del enojo, de la impotencia cuando nos pasan a llevar.

Que no nos callen cuando agradecidos de ser lo que somos gritemos:

¡Vivan los trabajadores !  ¡Viva Lanco! ¡Viva Chile mierda!!


HILARIA 







martes, 18 de septiembre de 2012

Fiesta del Angelito en Chile, 1854


Traducción:
Julio Cabezas G. © Todos los derechos reservados
Lanco – Región de Los Ríos


Cuando muere un niño,  no mayor a tres o cuatro años de edad, sus padres no se lamentan, lamentarse por ello se consideraría una herejía. Tan pronto como el niño comienza a sufrir las agonías de la muerte, sus padres hacen los preparativos para festejar la misma. 
El día de su muerte, matan el ternero cebado, los pavos y otras aves de corral, y también compran un barril de vino Mosto, contratan a cantantes y bailarines, difundiendo la noticia que don “Fulano de Tal” celebrará el Angelito. 
Cuando el niño está muerto, es vestido y adornado de flores de todo tipo, su rostro es coloreado de rojo, y luego es sentado en una mesa para presidir la ceremonia y permitir la fiesta. 

El pequeño ángel que vi, fue adornado simplemente, como lo he descrito, además, para que el niño parezca con vida, se colocan dos pequeños palos entre los párpados; por lo tanto, los ojos quedan abiertos a la fuerza. 
A la llegada de los cantantes, bailarines y juerguistas, la fiesta comienza, y muy pronto se convierte en una orgía furiosa, desordenada, y sin límites. Los padres alientan y estimulan los festejos, y cuanto más el padre estimula las bebidas a los acompañantes, mucho más gloria disfrutará el pequeño Angelito en el cielo. 
Los padres, no dan esta fiesta con el único objeto de celebrar y aumentar la gloria de su pequeño Ángel. La juerga les ayuda a vender carne, cazuela, chanchito arrollado, la sidra y el mosto: y encontrar después de veinticuatro horas que se obtuvo un beneficio claro de veinte o treinta dólares. El negocio del padre no acaba aquí, se especula que después de haber negociado con el cuerpo de su hijo, lo deja al mejor postor durante veinticuatro horas, que, siguiendo el rumbo del padre, recupera sus gastos y diez o doce dólares en el nuevo negocio. De esta manera el pequeño Ángel, da vueltas como una mercancía vil, dando a sus arrendatarios los frutos de la profanación de un cadáver. 
El pequeño ángel que vi, iba en su tercer arriendo, comenzando a decaer, a pesar de que el incienso y el Agua de Colonia, calmaban el olor de la putrefacción. 


Fotografía: "Angelito", Autor desconocido, Colección Museo Histórico.  Memoría Chilena, Biblioteca Nacional Digital de Chile.

miércoles, 6 de junio de 2012

lunes, 23 de enero de 2012

Homenaje a Humberto Castelblanco

.Luis Humberto Castelblanco Roberto Gómez Espitia, "El Juglar de Colombia", director "Grupo de Teatro Tambores de Fuego”, Perú-Colombia, organizador y co-organizador de festivales internacionales de narración-escénica, teatro y títeres..

.Participó en múltiples festivales internacionales y realizó giras por el Centro y Sur de América..

.Este actor–director colombiano, residente en Perú, recorrió el mundo con sus espectáculos y fue productor y director del Festival de Teatro de la Amazonía en Perú.

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El día domingo 22 de enero de 2012, falleció trágica e inesperadamente en el río Leufucade de la comuna de Lanco, Región de Los Ríos, Chile.
Participaba en el Primer Festival Latinoamericano de Teatro en Lanco.

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El público, sus compañeros de tablas y la Ilustre Municipalidad de Lanco, rindieron un emotivo homenaje a este juglar trotamundos que, ha dejado su semilla en nuestra comuna. .
El Teatro Latinoamericano está de duelo... “el espectáculo debe continuar”.

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---> En Facebook


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viernes, 23 de diciembre de 2011

Fiesta de la esquila en Lanco

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La esquila a tijera, es un aspecto de nuestro patrimonio cultural, arraigado en los campos chilenos, principalmente, donde se practica la microganadería ovina.

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En Lanco y sus alrededores, afortunadamente, se ha encontrado fuera del alcance de la demagogia discursiva en aspectos identitarios, o las imposiciones arbitrarias, promovidas por la hegemonía cultural de los grupos de poder.
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La esquila a tijera, "per se", es un patrimonio intangible que involucra diversos aspectos: usanza social, fiesta comunitaria, relatos y chistes, aspectos culinarios y de "cultura etílica". Interesante resulta ver las tijeras, que en décadas no han variado su forma y constituyen, muchas veces, herencia familiar.

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En diciembre de todos los años, se rompe la aparente monotonía del campo con una minga, en que todos los participantes, tienen una labor asignada. (-----> ver nota anterior en facebook).

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(RECUERDA: TODAS LAS FOTOGRAFÍAS TIENEN UN AUTOR QUE ES PROPIETARIO DE ELLAS, POR TANTO, NO LAS PUEDES ARCHIVAR, MODIFICAR NI PUBLICAR SIN AUTORIZACIÓN EXPRESA)

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Arreando en el monte
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Laceando en el corral
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Maneando
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"Pelucando" en el vientre y las patas

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La borrega a medio trasquilar

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La tradicional chicha de manzana, para atender a los participantes de la minga

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Julio Cabezas, "pelucando" la borrega
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Trasquilada

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Preparando el almuerzo de los comensales

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Ñachi: la sangre del cordero se sirve caliente, cuajada, cortada en cuadritos y aliñada (parece que se cortó)
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Con destreza, en menos de 15 minutos, el cordero, está "sin suéter" y destripado

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Relauche: es una humilde comida, previa a la cazuela. Se prepara con las partes poco nobles del animal: pulmones, hígado, corazón, testículos...

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Una vez aserrada la columna vertebral para la cazuela, queda listo el costillar para el asado

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El infaltable perro campesino, "mirando para la carnicería"
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Por cierto, a la espera del asado, un exquisito ponche

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Al finalizar el día de labores, todos se reúnen en torno al asado y combaten el calor del fogón con la refrescante chicha de manzana... amenamente conversada

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lunes, 14 de noviembre de 2011

Negrillo avistado en Lanco, Región de Los Ríos-Chile

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Luego de una revisión acuciosa de la bibliografía, fotografías y archivos de audio, se presume que, la comuna de Lanco en la Región de Los Ríos, recibió la visita migratoria del “Negrillo” o “Comesebo”. La especie es “Volatinia jacarina” (Linnaeus, 1766), aunque se dice que en Chile habitaría la subespecie “Volatinia jacarina peruviensis” (Peale, 1848).



Lo sorprendente para Lanco y los ornitólogos, es que la distribución geográfica de esta ave en nuestro país, está determinada a más de 2.800 Km. hacia el norte, es decir, en Arica.
Según Aves de Chile: “...se le encuentra en las zonas vegetadas y tropicales desde México hasta la parte norte de América del Sur, para llegar por el lado Pacífico hasta Ecuador y Perú. Algunas de estas aves bajan más al sur para llegar hasta los valles ariqueños, pudiendo vérseles a veces en abundancia, en los valles, chacras y plantaciones cercanas a esta ciudad del extremo norte.”

De acuerdo a la Ley de Caza, esta especie está catalogada con un criterio de protección en consideración a su densidad poblacional reducida y no tiene un registro del estado de conservación por zona, es decir, se desconoce esta información.

En referencia al avistamiento y comportamiento en la comuna de Lanco, se trata de dos hembras que durante días se han posado en los mismos lugares de un territorio urbano: cables y pino azul. No se ha avistado el macho (negro y brillos azulados) ni el nido.



Julio Cabezas G.
Lanco – Región de Los Ríos

viernes, 28 de octubre de 2011

Dos encuentros cercanos

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A cada paso, hundo mis pies en la arena humeda y aspiro profundamente, hinchando los pulmones con el aire puro del litoral. Cierro los ojos, extiendo los brazos y voy remontando contra el viento, los tres últimos kilómetros del camino. Sólo me guía la profundidad de las frías aguas, al tiempo que las partículas de arena se levantan y estrellan en mi rostro. El éxtasis es inenarrable. Estoy empapado de intensas sensaciones, estimuladas por la Naturaleza: soledad, plenitud, contento y paz; sólo rotas para saborear la sal en los labios.

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Llegando a Las Cruces, la imprudencia del espíritu joven, invita a nadar en la playa solitaria. Acepto mi desafío.
Al cabo de un rato, extenuado, busco el punto de referencia en tierra, pero la corriente me ha desplazado treinta metros hacia el Sur. El gran poder del mar realiza su propósito milenario, agitándose en ondas que se suceden sin pausa, desde todos lados. Tres, cuatro, cinco que rompen al mismo tiempo en mi pecho, espalda y costados, elevándome entre la espuma amarilla. Me revuelven, hunden y alzan, una y otra vez, azotándome con látigos de cochayuyo. Nado hasta que mis ojos se empañan y el agua salobre, gorgorea en mis pulmones.
Desisto.

Sometido a la ley natural del océano, cuerpo y mente van a la deriva.
Los rebaños de nubes comienzan a dispersarse en irónicas sonrisas, acumulándose como sombras fúnebres en los reflejos lejanos del horizonte. Desde el suroeste, esa pálida estrella vespertina, ha fijado sus ojos en mí ¿encontraría acaso, una hoja en blanco para escribir sus misterios insondables? Aves marinas con el hambre gruñendo en el buche, caen en picada, salpicando escamas plateadas alrededor.
Oscuridad.
Paz.
¡Silencio!
Más allá, -en algún punto de la inmensidad- un murmullo letárgico, extiende su invitación: son los mensajeros errantes del abismo.

Trago agua. Inmediatamente, surge la visión del cuerpo hinchado, desnudo, carcomido por tenazas recicladoras de las jaivas, asediado por una multitud morbosa y, policías de guantes blancos que impregnan mis dedos con tinta.
¡No, hoy no!
El alarido de mi silencio ahogado, es un eco profundo en la hipotérmica musculatura. Me permito un último esfuerzo y el viaje -al encuentro con El Barquero- ha quedado inconcluso.

Cae el Sol en su crepúsculo cálido y rojizo.
A lo lejos, diviso la inconfundible figura del Caballero Parra, aproximándose por la brillante orilla del mar.
Aún convulsionado por la acuosidad respiratoria, confiero mis respetuosas disculpas a La Muerte y, acordamos una nueva cita... para cuando sea el momento.

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Julio Cabezas G. © Todos los derechos reservados
Lanco - Región de Los Ríos
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domingo, 23 de octubre de 2011

Tertulia en Lanco


La tertulia de poetas y cuentistas, surge insospechada e ineludible, como un sueño discontinuo que espanta los fantasmas de los destinos rotos.
Es una invitación al ascenso a partir de la música y la metáfora cadenciosa, sólo por el placer de volver a comparecer entre amigas y amigos.

Aquí va brotando la savia por la nervadura de las hojas, aquí corre sangre por las venas y las palabras son libres, como flores libidinosas que se entregan a cada mariposa del pensamiento.
Desde un “balcón flotante” que mira al sur, nos arrojamos “enarbolando mares” y, una “bruja emplumada” nos atrapa y lanza sus “conjuros”; a “hijo’e paco” le sobreviene un “pretérito no tan perfecto” y recordamos “cuando el mar visitó mi pueblo” o la “historia de un Juan sin miedo”. Tal vez, todo no sea más que “las huellas del otoño” que se aproximan a nosotros y nos conducen a la inexcusable “catarsis”.

Embriagado de declamaciones, cantos y presentaciones de libros, voy hilando mis frases rotas como gallo comprometido con el amanecer: microcuentos, ramal sin rieles y yugos e ideologías aún no restauradas. Renací una y mil veces en la fábula del pueblo que habito: mordí las cadenas, aflojé la mordaza y, por un instante, sólo por un instante, dejé de construir mi sepulcro.


Julio Cabezas G.
Lanco - Región de Los Ríos



Nota: las "comillas", corresponden a los Libros de los autores valdivianos, osorninos, nicaragüenses y de raíz lanquina.


(izq. a der.) Jacqueline Lagos, Iván Espinoza, Irma Charpentier, Carmencita, Luis Carvajal, Lucía Orellana y Armin Hinrrichsen(anfitriones) y Julio Cabezas (tras el lente). En forma virtual, participaron Pablo Lara de Lanco; Eeken Kusje, José Perez de Valdivia, Cristian Lagos de Curacautín y Francisco Bautista de Nicaragua.
LANCO 22 de octubre 2011.

viernes, 9 de septiembre de 2011

MEMORIAS DEL COMPLEJO FORESTAL Y MADERERO PANGUIPULLI





“Neltume, grito de libertad donde el
bosque brota de los árboles caídos.”
Memorial a los detenidos desaparecidos y ejecutados políticos. Neltume.




MEMORIAS DEL COMPLEJO FORESTAL Y MADERERO PANGUIPULLI
Por Segundo A. Benavente Flandez
Edición y Fotografías: Julio Cabezas G.



En la precordillera de la décima Región, ahora Región de los Ríos, al norte de Valdivia y este de Panguipulli, se encuentra una gigantesca superficie de terrenos y bosques; se calculaba más o menos en un millón de hectáreas. La riqueza de esta zona era sin límites, había maderas finas como raulí, alerce, coihue, tepa, laurel, canelo; todas nativas.



Los propietarios antes de 1970, explotaban a los obreros madereros, que vivían en condiciones infrahumanas con salarios que nunca vieron.
Los amos y señores, sacaban las maderas en grandes barcazas, a través de los lagos Panguipulli y Riñihue. También, la madera se sacaba en camiones, a través de caminos de ripio muy malos que, debían transitar por la peligrosa Cuesta de los Añiques.
Todas estas maderas eran depositadas en la cancha Huellahue.

Desde Panguipulli a Lanco se construyó una red ferroviaria de cincuenta kilómetros, exclusiva para el madereo. Esto duro hasta los años setenta. Ahí empezaron las revueltas de trabajadores.
Los obreros campesinos y madereros, iniciaron la toma de fundos con el propósito de hacer efectiva la expropiación de las tierras. Esto se inició en el gobierno de Eduardo Frei Montalva, pero se acentuó en el gobierno popular de Salvador Allende G.

Dieciocho predios fueron los que pasaron a manos de los trabajadores: “bien pagados por el Estado”. Se dividieron en cinco áreas. Por la cordillera al norte de Panguipulli estaba el área número uno, compuesta por el Predio Trafún, Paimún y Carranco. En el área número dos integraba los Predios de Pirehueico, Neltume, Pilmaiquen y Huilo Huilo. En el área número tres, estaban los predios de la rivera del lago Panguipulli, Releco, Puñir, Toledo y Paillahuinte. El área número cuatro se componía por los Predios de Quechumalal, Chan Chan, Enco y Mae. En el sur de ésta zona, estaban los Predios de Arquilhue, Maihue y Carrán.

Todos estos predios formaron una empresa, llamada “Complejo Forestal y Maderero Panguipulli Limitada”, con el 95 % de las acciones de CORFO (Corporación de Fomento) y el 5 % de la Maderera Pilpilco; ésta era Estatal.
La Empresa contaba con 3.600 trabajadores y la Administración Central se encontraba en las oficinas de Huilo Huilo. El Director Ejecutivo era Rodrigo Undurraga Cruzat, ingeniero forestal. Después, seguía el Consejo de Administración, formado por cinco personas: dos consejeros de gobierno, Osvaldo Alvarado (PS) y Germán Martínez (PC) y tres consejeros que elegían trabajadores por listas de partidos políticos. Además, cada predio tenía un jefe, elegido por los trabajadores y un administrativo.

El transporte terrestre, estaba compuesto por una flota de camiones de variadas marcas y Jeep rumanos. En el transporte lacustre: vapores, barcazas y una lancha rápida para las urgencias. Por aire, prestaba servicios un avión privado que, trabajaba para la empresa en caso de urgencias extremas.

Las comunicaciones funcionaban con radiotransmisores y “Código Q”, aparatos iguales a los usados por Carabineros y militares norteamericanos. Estos servían para mantener contacto con los predios y, al exterior con Panguipulli, Valdivia, Concepción y Santiago. También, el ingeniero Rojas, estaba instalando una red interna de teléfono sin hilo para toda la empresa. Funcionaba de Choshuenco a Panguipulli.


¿Cómo se movía todo el trabajo del complejo maderero?
Con locomóviles y energía eléctrica, derivada de plantas instaladas en caídas de agua. Además, se contaba con grupos electrógenos.
Toda la infraestructura que montó la empresa, sirvió para producir en cada temporada, aproximadamente sesenta mil pulgadas de madera por predio. En los años posteriores al Golpe Militar la producción no alcanzaba a las treinta mil pulgadas.
Pero, no sólo se producía madera, también la agricultura era importante. En el año 1972, únicamente en el predio de Arquilhue, se cosecharon ocho mil quintales de trigo y nueve mil de avena. Por último, había producción de leche, miel y cría de ganado vacuno.
Todo esto sirvió para elevar el nivel de vida de los trabajadores madereros, agrícolas.

La sociedad de esta zona, alejada de los centros urbanos, comienza a conocer las radios, parecía un sueño hecho realidad. Había niños que no conocían el tren, pero el desarrollo social se iba imponiendo y cada Predio tenía su propia escuela.
De vez en cuando, venía Chile Film a proyectar sus películas. Eso era espectacular, fiesta, alegría y ¿susto? para la gente de campo que nunca había visto Cine.
Todo, todo era un milagro, inalcanzable en épocas pasadas.

Toda la belleza de esta región, con sus lagos como el Pirehueico, Panguipulli, Pullinque, Calafquén, Pellaifa, Neltume, Riñihue, Maihue y las cascadas del Huilo Huilo; muestra la armonía del bienestar social, formando un paisaje de gente feliz. Por esta razón, los compañeros, salieron a defender sus logros, con todo lo que tenían. El miedo de revivir un pasado de explotación y humillaciones, se hacía presente. Así, la rebeldía sin control se apodera de los obreros, todo era impotencia que envolvía las mentes de hombre y mujeres.
Sin duda, hablo del Golpe Militar. Esto pasó más o menos así:

La mañana del 11 de septiembre de 1973, junto a René Seguel, administrativo del Predio Chan Chan, abordé la “Creff Craf”, lancha rápida a Panguipull, con destino final Lanco. Nuestro viaje tenía la misión de conseguir un camión de vino para el predio, pensando que cada familia, contaría con una garrafa de cinco litros para Fiestas Patrias. Pero, cuando vimos a Carabineros tomando el control de la bomba bencinera, nos pusimos desconfiados.



Cuando llegamos a la Bodega Central del Complejo en Panguipulli, nuestro pensamiento se confirma. Las secretarias llorando nos dijeron: “hay golpe de estado”. Fue la última vez que vi a Juanita Cofré Catril.

Los planes cambiaron en un abrir y cerrar de ojos. En el patio de la Bodega Central, se encontraban dos camiones cargados con salitre, entonces, le dije a mi compañero René: ¿y si descargamos los dos camiones y llevamos harina cruda?
“Puede ser”, respondió.

De inmediato, fui hablar con los cargadores y les informé mis intenciones.
“Ningún problema compañero”, fue la respuesta que recibí.

Posteriormente, me dirigí a hablar con el jefe de la Bodega Central Panguipulli, Hernán Jaramillo, un militar jubilado.
Al llegar, le expresé mi intención y me respondió: “Señor Benavente –dejé de ser el compañero– sólo recibo ordenes de los Consejeros”. Subí, entonces, rápidamente por la escalera de caracol, al lugar donde estaba Orlando Ampuero, el radio operador, con el tenía toda la confianza, porque éramos compañeros de partido y habíamos compartido parte del liceo juntos.

“Cheno, está prohibido salir al aire”, me dijo Orlando. Igual tomé el micrófono, porque el mensaje debía ser urgentísimo para el Consejero de Gobierno, Osvaldo Alvarado.

El radiograma fue así:

ATENTO HUILO HUILO, PANGUIPULLI LLAMA.
QSL PANGUIPULLI.
MARCELITA ¿ESTA OSVALDO ALVARADO AHÍ?
QSL.
RADIOGRAMA QSL
DE CHENO BENAVENTE.
A: OSVALDO ALVARADO.

TEXTO QSL:

NECESITO DE FORMA URGENTE DOS PUNTOS
UNA ORDEN DE FORMA INMEDIATA DE TU PARTE COMA
DESCARGAR DOS CAMIONES CON SALITRE Y CARGARLOS CON HARINA QSL PUNTO
DIRIGIR RADIOGRAMA A HERNAN JARAMILLO DE FORMA INMEDIATA QSL PUNTO
NOS VAMOS EN LANCHA RAPIDA PARA ADENTRO QSL PUNTO Y FUERA

Mientras esperábamos, el radiograma llega a los pocos minutos. Desde Puerto Montt nos respondieron los militares:

“EL TRASMISOR QUE ESTA EMITIENDO, DEBE DEJAR DE SALIR AL AIRE DE FORMA INMEDIATA, DE OTRO MODO, TENDRÁN QUE ATENERSE A LAS CONSECUENCIAS”

Regresamos al Puerto de Panguipulli. La lancha rápida nos estaba esperando.
Un grupo de militantes del MIR, nos solicitó que los lleváramos “para adentro”, querían decir hacia la Cordillera. Los marinos se negaron y ordenaron: “solamente embarcan los que llegaron”. Querían decir que sólo tres: René, su primo que pilotaba la lancha y yo.

Llegamos a Chan Chan al mediodía.
Los compañeros, habían sacado un gran letrero donde aparecía dibujado el Chicho –“Presidente legítimo de Chile”– y lo arrojaron al lago. Además, quemaron documentos y libros, los más importantes fueron enterrados en alguna parte (ya estarán podridos).

Por la tarde, nos reunimos con los compañeros del Partido Socialista, que tenían algún tipo de preparación en las manifestaciones callejeras.
Las informaciones eran confusas.
Se decidió que los radio transmisores estuvieran en alerta.
Ingenuamente, nos nombramos Águila Uno, Águila Dos, Tres, Cuatro, Ocho y Seis. Eso, estaba controlado por militares y conocían las voces de todos los radio operadores.
Esa noche las radios funcionaron hasta las tres de la madrugada, cada una hora nos dábamos un QSL, es decir, un acuse de recibo.
No teníamos noticia alguna de las grandes ciudades y, esperábamos que algún general patriota, se levantase en armas para defender la democracia. Pero no fue así.

En esa estrellada y triste noche, regresé a mi casa con un inmenso dolor, sabiendo que habíamos perdido lo que tantos años y sacrificios nos costó. Me fumé un cigarrillo, mientras, pensaba en la feroz represión que vendría (y así fue...)
Me acosté, estaba agotado, pero no podía dormir.
Aquella noche, desfilaron por mi mente: la vida de militante, nuestro compromiso, los campesinos y obreros, la compañera que nos servía café y las actividades que realizábamos.
Mientras, en el velador sonaba el tic, tac del reloj, yo seguía soñando con la resistencia.

Eran exactamente las cuatro y media de la madrugada del 12 de septiembre cuando, sorpresivamente, suenan las campanas del predio. Era la alarma que, llamaba a los compañeros a prepararse para la lucha. Pensé que esto no era posible, ya que estuve hasta las tres y no pasaba nada: y el mejor informado era yo. ¡Qué raro!
Inmediatamente, me encaminé al Taller Central del Complejo. Allí, se habían reunido unos doscientos compañeros, armados con pistolas, escopetas, palos, murreros, etc. Estaban descontrolados.

Cuando me dirigí a ellos y les dije “no hay que hacer locuras, porque no había resistencia en ninguna parte”, recibí un montón de insultos. Al mismo tiempo, me tildaron de contra revolucionario y traidor. Luego, se dirigieron a protestar al retén de Choshuenco, como una forma de resistencia –que no tenía fundamento–. Los compañeros, pensaron que era un juego.
Cuando caminábamos en la cumbre de la montaña, después del mal llamado “asalto al retén”, sorpresivamente aparecen dos helicópteros militares, con dirección a Neltume. Habían equivocado las coordenadas y aterrizaron en Choshuenco.
No quedó nadie en el camino, todos desaparecieron.

El resultado de los peritajes al Retén de Carabineros, no arrojó impactos de bala, no hubo incendio ni daños de importancia, menos aún muertos o heridos. Sin embargo, en acatamiento a la sentencia del Consejo de Guerra de Valdivia, el 3 de octubre de 1973, fusilan en esa misma ciudad a doce compañeros del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR). Entre ellos se ejecutó a José Gregorio Liendo, más conocido como “El Comandante Pepe”. A todos se les acusaba de asaltar el Retén de Carabineros de Neltume.



La gente no entendía lo que era un Estado de Sitio, o un estado de guerra. Cuando se inician las torturas y se sabe de los primeros muertos, la población se aterrorizó.
En Liquiñe, se abrió un Campo de Concentración en el cual se torturó. Además, según los rumores, fueron fusilados compañeros, en su gran mayoría de origen mapuche. Lo mismo ocurrió en Chihuio, allí hicieron desaparecer a diecisiete compañeros; entre ellos a Narciso García, consejero del PS y un amigo de los mejores.

EL “COMPLEJO FORESTAL Y MADERERO PANGUIPULLI LIMITADA”, ERA EL MAS GRANDE DE CHILE. Aquí se practicó la DOCTRINA DE SEGURIDAD NACIONAL y se ensañaron con la gente humilde y desarmada. La leyenda del Complejo, sirvió para poner en práctica sus métodos macabros.
Con el tiempo, aparecerían todas las osamentas y gracias a la Corporación CODEPU, se descubrió y enjuició a los culpables de la masacre de mis compañeros: todos militares de Valdivia y Santiago.

Catorce años después de recuperada la democracia, en diciembre de 2004, Investigaciones de Chile, detectó mi entrada al país. Los detectives viajaron a buscarme en Lanco, pero yo no me encontraba en mi pueblo natal. Finalmente, me ubicaron en Los Lagos.
Se me citaba para declarar por el suceso del retén, ocurrido en septiembre de 1973. Se había incoado un proceso al General Pinochet y, el juez Juan Guzmán, investigaba el caso “Caravana de la Muerte” y las consecuencias de su paso por Neltume.
Viajé a Santiago y declaré.

Se me preguntó cómo habían ocurrido los hechos del asalto al Retén. “MI RESPUESTA FUE SIMPLE”:

“Eso fue un juego de niños, no hubo muertos por ningún bando, lo que demuestra que los asaltantes, no tenían armamento de combate, sólo armas cortas para defenderse del puma.
Y por esta rebeldía de campesinos humildes, se inició una represión feroz: fusilaron, torturaron y humillaron cortándoles el pelo a los jóvenes y haciendo pedazos los pantalones a las mujeres..."

Estuve trabajando en la cordillera Chan Chan, hasta dos meses después del Golpe Militar. Mi detención se produjo el martes 13 de noviembre de 1973 y me condenaron injustamente a tres años de cárcel, sin derecho a un abogado, solo el de turno que poco valía. Con razón o sin razón, daba lo mismo y todo era igual.

Mi única satisfacción, fue haber declarado en contra del general. Pero en mi no había venganza y eso es, justamente, lo que marca la diferencia.


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Segundo A. Benavente Flandez, autor de este relato salido de la memoria, vive actualmente en Luxemburgo.



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